“Fuí un privilegiado por vivir de lo que me apasiona”

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La zona del Alto Paraná se caracterizó durante décadas por el surgimiento de grandes exponentes del futbol de salón, muchos de los cuales lograron traspasar las fronteras y dejar grabado su nombre en la rica historia salonera de nuestra provincia.

Sin ningún tipo de dudas, fue el montecarlense Oscar Alfredo “Fredy” Cuba, considerado el mejor salonista argentino de todos los tiempos, quién abrió las puertas de la élite y así se fueron sumando a él otros grandes talentos.

El eldoradense Víctor Javier Romero (40) fue uno de ellos, quién compartió equipo con Cubita en Crucero de Norte y la Filial River Plate de Tierra del Fuego, además de ser sparring en la Selección Argentina.

Romerito, quién también se dio el lujo de disputar la Copa Libertadores con el Millo, mantuvo una extraordinaria charla con EL DEPORTIVO, donde repasó su extensa carrera como salonista profesional, la importancia de “Fredy” para lograr el éxito y su actualidad, donde combina la faceta de entrenador y árbitro.

“El arbitraje lo tomé por una invitación que me hicieron desde la asociación local para dirigir los torneos acá y se fue haciendo habitué, a tal punto que pude dirigir hasta torneos nacionales. Además significa algún ingreso económico en épocas difíciles. Por lo pronto, cuando vuelva la actividad seguiré ligado a eso, salvo que aparezca un buen proyecto para dirigir”, confió el player, quien no quiere quedarse y apunta al futuro: “Tengo muchas ganas de estudiar un poco más y modernizarme en lo técnico-táctico. Acá nos quedamos un poco atrás en cuanto a eso, ahora se juega de manera más dinámica y se necesita trabajar en base a eso para tener un equipo competitivo”.

¿Tu experiencia como jugador fue lo que te ayudó a la hora de dirigir?

Sí, creo que fue crucial. Los conocimientos que fui captando en mis años como jugador luego los fui volcando en los equipos que me tocó dirigir acá. Pero con eso a veces no alcanza para conseguir resultados, necesitas de una buena preparación y con tiempos estipulados. Los entrenamientos son vitales para tener una idea de juego y luego emplearla en los partidos.

¿Cuál fue la mejor experiencia como DT?

Creo que la gran campaña que hicimos con la Selección de Eldorado en el Nacional B del 2016 que se jugó acá. Teníamos un gran equipo y estuvimos muy cerca del ascenso. También tuve la posibilidad de dirigir la División de Honor del 2018 y en lo personal fue una vivencia más que interesante, amén que no pudimos clasificar.

¿Cómo se inició tu carrera como jugador?

Yo comencé acá en Eldorado, en el equipo de Los Pingos, jugando los torneos locales. Eran campeonatos muy parejos, con muy buenos equipos. En varias ocasiones logramos clasificar para los provinciales contra los mejores. (Hernando) “Piti” Ubeda, Marcos Da Costa y (Juan) el “Negro” Da Rosa tuvieron mucho que ver en ese comienzo, porque nos inculcaron responsabilidad y disciplina. Me acuerdo que en épocas de definiciones o cuando íbamos a los provinciales, concentrábamos. Eso me marcó mucho para llegar hasta donde llegué.

¿Y “Fredy” Cuba cuanto tuvo que ver?

Cubita fue como mi padrino o especie de representante. Él me abrió muchas puertas, como también lo hizo con otros chicos de la zona. Primero me llevó a jugar con su equipo de Confitería Avenida en Montecarlo, también en la Selección de la provincia y ya estando en Crucero, también me llevaba como refuerzo para jugar en Paraguay. Fredy es nuestra bandera y yo soy un agradecido a él.

¿Cómo fue tu llegada a ese equipo de Crucero inolvidable?

Yo me había instalado en Posadas a principios del 2002 para estudiar y Crucero venía de perder la final de la Liga de Honor del año anterior ante Casino Club en Corrientes y buscaba revancha para esa temporada porque había quedado una espina importante. Con Fredy allí, y también Mario Benozio, se empezó a armar el equipo y terminamos incorporándonos junto a Osvaldo Chamorro. Terminamos armando un equipazo que ganó todo, desde el local, provincial y la Liga de Honor en Mendoza.

¿La preparación para ese torneo fue especial?

Había sed de revancha y el grupo captaba eso. Fredy y Mario, que estaban en la Selección Argentina, bajaban e intensificaban los trabajos tácticos. Teníamos un gran preparador físico como Leo Castelli y eso fue muy importante también. Como yo estaba como sparring en la Selección, captaba rápido y también ayudaba. Pero todo el plantel se brindó al máximo para traer el título.

¿Y le ganaron la final al local?

Sí, a Andes Talleres, en Mendoza. Fue una final memorable. Hicimos un gran torneo. Nos merecíamos un final así y todo fue alegría.

¿De ahí te fuiste al sur?

Yo estuve un tiempo más en Crucero e incluso fui parte del equipo de fútbol de once que arrancó en el 2003, pero Fredy, después de esa Liga de Honor, se fue jugar a Buenos Aires y allí lo vio un dirigente sureño que estaba armando la Filial de River en Río Grande (Tierra del Fuego). Le encantó como jugaba Fredy y lo convenció para ir para allá. Él nos llamó y yo fui el primero en irme.

¿Cómo fue cambiar el calor misionero por el frío del sur?

Nunca nos terminamos de adaptar con mi señora y mi hijo, que en ese entonces tenía un año, pero ahí estuvimos y terminamos viviendo ocho años en el sur. Fue mi mejor época como jugador y siempre le digo a mi señora que fui un verdadero privilegiado, pude vivir de lo que me apasiona y disfrutarlo.

¿Llenaste tus vitrinas de títulos?

Con la Filial de River logramos muchos campeonatos locales y regionales. Y en el 2006 tuvimos la posibilidad de salir campeones nacionales en Misiones, ganándole la final a Banco Nación de Rosario en un partidazo. La final se jugó en Piray y el polideportivo explotaba. En ese torneo lo sumamos a Osvaldo Chamorro para jugar con nosotros y la gente de Eldorado nos dio un apoyo fantástico. Vivimos grandes momentos con el club.

¿La Copa Libertadores fue el sello final?

Prácticamente sí. Antes que la Filial pase a jugar al futsal AFA, Fredy se fue a Pico Truncado y Osvaldo, que se había ido con nosotros tras el Nacional que ganamos en 2006, no terminó de adaptarse y se volvió. Me quedé sólo, pero seguíamos firme en cuanto a las competencias. Logramos ganar el Torneo Sureño y fuimos a jugar un Nacional, donde los dos finalistas iban a la Copa. Tuvimos una semifinal durísima ante Caballito Juniors, le ganamos 2 a 1 en el alargue. Ese partido fue una carnicería (se ríe). Después en la final Pinocho nos pegó un baile, perdimos 14 a 2, pero nosotros teníamos como objetivo jugar la Libertadores.

¿Lo disfrutaste por haber sido en Misiones?

Mucho, porque pudo ir mi familia y amigos a verme. Además la experiencia fue única. Quedamos eliminados ante el campeón, el Malwee de Falcao, que estaba lesionado y ante nosotros no jugó. Pero vino después para una de las semis, llegó en un helicóptero hora antes del partido, jugó y se fue. Una clase tenía, no hay dudas que es uno de los mejores del mundo.

¿De ahí ya te quedaste?

Era la intención, yo ya venía decidido a quedarme, pero el dueño del club me dijo que me necesitaba, que quería ganar el torneo local de ese año. Me pidió que fuera y si ganábamos me daba tres meses de vacaciones. Volví al sur, fuimos campeones y me vine, cerré así una etapa hermosa.

¿Acá seguiste jugando?

Jugué un Provincial interior, donde coincidimos nuevamente con varios de la primera camada de Crucero, incluso logramos traerlo a Fredy para que juegue con nosotros un torneo. Después se fue cayendo el futsal nuestro y no se dio el tiempo para que siguiera.

¿Cómo ves al futsal actual?

El Mundial dejó una vara muy alta y Argentina debe seguir estando a la altura de la circunstancia. Hay muy buenos jugadores en el país y eso da tranquilidad. Hay cosas por mejorar, como en todos lados, y sé que hay gente que todos los días trabaja para lograrlo. Ojalá acá en Misiones se pueda lograr una regularidad en diferentes ciudades, que no sea sólo Posadas o Montecarlo y Eldorado. Que la competencia se extienda.

Sobre el final de la entrevista, Javi Romero se ilusionó con la posibilidad “de tener más jugadores del interior de Misiones en la Selección Argentina o que tengan la posibilidad de jugar torneos importantes a nivel nacional e internacional con los clubes del país”. En ese sentido, el referente aseguró que “material hay, sólo que a nosotros todavía nos cuesta entender que para llegar a eso hay que entrenar, mantener la disciplina y enfocarse en el propósito. Ojalá que cuando se levante todo esto de la pandemia podamos volver renovados y con todas las energías para seguir haciendo crecer nuestro futsal auténtico”.

La entrada “Fuí un privilegiado por vivir de lo que me apasiona” se publicó primero en Primera Edición.

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